Érase una vez ...Sara Porras

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Escuché su nombre por primera vez en la feria de Bolonia de este año. Es la única finalista española en el concurso de Álbum mudo más importante de la industria y cuando conocí su obra en la exposición me gustó especialmente su sensibilidad y la temática de su álbum. Cuando empecé a investigar su trabajo para preparar la entrevista tuve claro que Sara me sorprendería y así fue. Desde el momento en el que nos encontramos y aunque me confiesa que está nerviosa, no paramos de hablar y sobretodo de reír. Sara me cuenta de su trabajo como monitora en un colegio, de las anécdotas con los niños y vamos analizando poco a poco su obra y su estilo. Desprende energía, pasión por lo que hace y tras una apariencia dulce se esconde una ilustradora de varios estilos que va desde la temática más infantil a la más personal, aquella que habla de una chica joven con las ideas muy claras y un toque más underground que detesta las injusticias sociales y que define su trabajo como su forma de expresión.

Explícame porqué ilustradora. ¿Siempre has dibujado? ¿Tienes desde pequeña talento para el dibujo? 
Más que un talento especial, yo creo que la clave es no dejarlo, en mi opinión la mayoría es trabajo. También es verdad que desde la vertiente de formadora, opino que como se les ponen notas a todo, lo niños dejan de dibujar; pero todos los niños dibujan… Cuando empiezan a escribir es más importante la escritura y dejan más de lado el dibujo, pero la gente que sigue dibujando es la gente que progresa…
De hecho se ve en la trayectoria de un ilustrador, del inicio a cuando pasan 5 años por ejemplo ha mejorado mucho. Aunque también es verdad que hay ilustradores muy virtuosos como Rebecca Dautremer o Shaun Tan…

En casa, ¿te han animado a que sigas tu carrera como ilustradora, lo han fomentado de alguna manera? 
Yo soy una persona que me tomo las cosa muy en serio, entonces cuando les decía mis padres que quería dibujar me creyeron y me apoyaron. Yo siempre he dicho que estudiar, estudies lo que quieras porque trabajar, no sabemos dónde acabaremos trabajando. No creo en estudiar algo que no te gusta durante 5 años para trabajar toda tu vida en algo que no disfrutas. Al menos, estudiemos lo que nos hace disfrutar y ya se verá de qué acabas trabajando. Por este motivo quise hacer estudios artísticos.
Mis padres no tuvieron la suerte de estudiar lo que les gustaba y por este motivo me han apoyado siempre. Además que soy su hija, y claro, les parece precioso lo que hago (risas)
Estudié bachillerato artístico, después en la Escuela de Arte y Diseño de Tarragona y cuando finalicé ingresé en la escuela Joso de Barcelona durante 3 años. Al acabar hice cursos en la Escola de la Dona.

Es curioso porque no te relacionaba con el cómic. ¿Por qué en la Joso? 
Cuando me planteé dónde seguir estudiando, yo lo que tenía claro es que lo que quería era dibujar y en bella artes algunas asignaturas no me gustaban pero en la Joso los estudios, aunque enfocados al cómic, se centran sobretodo en la ilustración y yo buscaba dibujar más que hacer teoría..

Hablemos de tus diferentes estilos. Es nteresante que, además de que no tienes un estilo único, son muy diversos entre sí los diferentes registros. Pasas de lo más dulce a lo más atrevido… 
Sí, es verdad que no tengo un único estilo, todo el mundo me lo dice. La verdad es que me siento cómoda con todos. Me gusta probar cosas diferentes. Yo por ejemplo he hecho portadas para discos de punk y no las pongo en mi web porque es muy atrevido. Me gusta mucho trabajar con autoedición porque me permite hacer historias que nadie publicaría.
Voy a ferias siempre que puedo como el GutterFest o hago paradas en Sant Jordi con obras autoeditadas como Los demonios viven en mí, Legado 2015 o Tocadiscos





Todo lo que he hecho de autoedición es muy personal… es algo para mí y quiero que sea algo sincero, lo hago para aprender y para sacar algo que tengo dentro: yo lo expreso dibujando.
El legado, por ejemplo, es una historia que me gusta mucho, es la historia de un hombre que se tatúa las cosas que aprende en la vida y se llena el cuerpo con las cosas que le suceden.

Este año la feria del libro infantil de Bolonia te ha seleccionado para su muestra y además eres finalista en el Silent Book 2016. Has entrado a lo grande ¿Qué tal la experiencia? 
Sí, es verdad. Las cosas por las que me han seleccionado en Bolonia no tienen nada que ver con lo que tengo en la web y no se parecen en nada… son jurados independientes el de la muestra y el del book silence, y no tiene nada que ver un estilo con el otro.
Para presentar mi trabajo para la muestra, tenía que realizar 5 ilustraciones y me apeteció hacer eso. Son 5 ilustraciones que forman una historia.


Es el primer año que iba a Bolonia y el primer día fue muy duro. Que te digan que no las editoriales es duro. Hay gente que dice las cosas con muy poco tacto. Por ejemplo, una de las editoriales con las que tenía una cita y por lo tanto ya había visto mi trabajo, cuando lo vio allí me dijo que no le gustaba el color digital. ¡Pero ya lo había visto y me seleccionaron para entrevistarme!
Cuando les presentaba Jaulas, algunos me decían que no encajaban los colores oscuros, que es un producto que no podía funcionar para niños. Me preguntaban si había mostrado mi cuento a los niños y les decía que sí y que gustaba. De hecho yo pienso que a los niños les gustan los negros y los grises, pero los que compran los libros son los padres y son ellos los que tienen los prejuicios y creen que nos les gustan los colores oscuros.

¿Consideras que las editoriales españolas son menos arriesgadas que las extranjeras en cuanto a literatura infantil? 
Si, si lo creo. De hecho yo tuve 1 entrevista con una editorial española y las 14 restantes con editoriales extranjeras. En las editoriales francesas tuve buena acogida, porque también es cierto al venir del cómic yo tengo más similitud con el mercado franco-belga que tienen mucha cultura del cómic.

Jaulas es uno de los finalistas del Silent Book. ¿Por qué este álbum? ¿Qué quieres transmitir? ¿Crees que es un libro para niños? 
No, no es un álbum para niños pero también creo que les puede gustar y puede funcionar.
Habla sobre la exclusión y se puede llevar a cualquier terreno: orientación sexual, racial…
Es la historia de un niño que se siente diferente a los demás. No encaja con sus padres ni con su entorno. Habla de la vergüenza de estas personas a mostrarse como son porque tienen miedo a que les rechacen. Llega un momento que el niño se resigna pero entonces ve en la calle a otra persona que lleva con orgullo esa diferencia y eso le hace pensar y cuando llega a casa y ve que su pájaro destiñe se da cuenta que no puede esconder lo que es.  
Incluso hay una escena en la que juega en el parque con otro niño que es diferente pero no pasa nada. Creo que vivimos en una sociedad con una presión estética muy fuerte y por eso aparece en una ilustración una valla publicitaria que dice cómo tenemos que ser.
Para este libro tengo 2 finales. En el primer final sale de la habitación sonriendo pero se sigue tapando, piensa que no es el momento pero sabe que algún día lo contara. Pensé que como era un niño tenía que madurar ciertas cosas antes de destaparse pero al final decidí que era mejor mostrarse tal y como es. Yo también maduré mucho la historia conforme la trabajé.
Me apetecía mucho trabajar este libro porque las injusticias me hieren profundamente. Quería hablar de la tolerancia. Habla de la libertad de ser tú mismo y de las dificultades que eso conlleva. Creo que debería haber tanta libertad de libros como variedad de niños.






Tu libro l’Hort de l’Estel, forma parte de un proyecto solidario. ¿Qué es exactamente? 
Es un proyecto solidario del Hospital San Joan de Déu que lidera Ignasi Blanch. Yo ilustro una enfermedad y otros ilustradores trabajan otras enfermedades. Lo que quieren es difundir información de estas enfermedades minoritarias para darlas a conocer.
La pena es que no haya una editorial que lo publique y que lo tengan que financiar de su bolsillo. El mío es sobre niños que no pueden comer proteína animal, sólo se alimentan de proteína vegetal y es una enfermedad que si no la detectan a tiempo puede influir en su desarrollo.



Es un proyecto muy bonito en el que me gustó mucho participar. Es para concienciar a adultos pero sobretodo al entorno más cercano de estos niños que al final son otros niños que conviven con aquellos que tienen el problema.
Se hará una presentación en el hospital a finales de este año al que supongo que acudirán niños con esta enfermedad. Participé en este proyecto a través de la Escola de la Dona. Lo bueno de estudiar allí es que se proponen muchos proyectos y te enteras de muchas cosas y de muchos concursos e Ignasi Blanch, que es profesor, está involucrado en muchos proyectos.

 Me gusta especialmente su ilustración de “Confía en mí”… 
La hice para un fanzine de Tarragona. La temática era la cordura y es una alegoría en la que la niña es la cordura y por eso va con los ojos vendados. Para mí, la cordura es una linea muy fina y un día la tienes y otro día no.




Alicia en el país de las maravillas, es una serie de ilustraciones preciosas que tienes tu web, ¿es un proyecto finalizado? 
No, no está acabado. Hice varias pruebas para el salón de Mollerusa. Y de momento lo he dejado ahí. Es un proyecto que empecé con acrílico pero lo deje un poco parado porque me salieron otros proyectos.





Explícanos cómo trabajas, dónde te gusta trabajar, qué música escuchas… 
Me gusta trabajar de día, odio trabajar de noche, lo hago pero por falta de tiempo. Me gusta trabajar con luz natural y valoro mucho el trabajo manual, por eso aunque pinte de forma digital me gusta conservar la línea del lápiz. Tengo mi ritual: me preparo primero mis cosas y me gusta dibujar con lápiz. Me pongo música pero estoy tan concentrada que a veces se me olvida, se acaba el disco y no me doy cuenta. Me preparo tés o infusiones y cuando me levanto me doy cuenta de que ya no escucho nada desde hace rato.
Escucho punk rock, rock clásico, pero también depende lo que quiera ilustrar. Me puedo poner por ejemplo la banda sonora de Amélie por la temática de lo que esté haciendo.

¿Qué proyectos tienes para el futuro? 
Ahora mismo estoy trabajando para Baula y mi primer libro saldrá publicado con ellos pero no puedo desvelar qué obra es. Les envié mi porfolio hace un año y justo antes de ir a Bolonia me llamaron por si estaba interesada en trabajar en este álbum. La entrega es en 1 semana así que ahora mismo estoy trabajando de lleno en este proyecto
En el futuro ojalá pudiera vivir de la ilustración, sería la mujer más feliz del mundo dibujando todo el día. Pero mi trabajo en el cole me encanta, en el momento en el que estoy me complementa muchísimo convivir con mi público. Ellos me dan sus opiniones sinceras.
Pero por ahora es muy difícil trabajar sólo de ilustrador. No es un trabajo estable y además de ilustrar tienes que buscar contactos, actualizar las redes sociales… Las redes sociales me estresan un poco, a veces facebook me recuerda que llevo tiempo sin publicar nada, ¡pero es que necesito tiempo para crear para poder publicar!

Sois muy perfeccionistas los ilustradores… 
Sí, pero eso todos y muy maniáticos. A veces hay cosas que tienes publicadas y estas casi satisfecho pero nunca satisfecho del todo. Hay tanta competencia que te genera inseguridad.

Para finalizar: otros ilustradores, ¿cuáles son tus referentes y qué les preguntarías de tenerlos delante? 
Bueno están los típicos, me gusta mucho Rébecca Dautremer o Shaun Tan pero también me gusta Gipi, que es un ilustrador de cómic italiano: trabaja el color de forma increíble. Pero es que me gusta muchísima gente. Ahora por ejemplo sigo a una chica que se llama Júlia Sardà, que es muy joven y hacen unas cosas con ordenador preciosas, no entiendo cómo puede hacer ilustraciones tan preciosas de forma digital.
Si pudiese charlar con alguno de ellos les preguntaría sobre el sector editorial, porque yo como persona que no ha publicado todavía es un tema que me interesa.
En este sentido me gusta mucho la revista Peonza porque publica entrevistas con ilustradores y tratan este tema: a algunos le gusta publicar más con editoriales pequeñas porque el trato es diferente, más personal, más directo.
En lo referente a la técnica, le preguntaría a Rebecca por ejemplo cómo hace que el guache sea tan vivo…

Ahora que hemos finalizado la entrevista, lanzo el deseo de ver publicada su obra Jaulas. Es un álbum mudo, es de colores oscuros, es una temática compleja; pero creo profundamente que es necesario introducir a los niños y a los adultos en estas obras que invitan a la reflexión y más si están hechas con ilustración de este nivel.
Y para despedirme os dejo con la Caputxeta que Sara me ha regalado y que hizo en directo durante nuestra charla


¡Muchas Sara por esta charla tan interesante y esta tarde tan divertida! 
* Todas las ilustraciones están extraídas con permiso del autor de su web

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